Helena le contaba con angustia a Connor todo lo que estaba ocurriendo con Gerald. Al abogado le habían dado el alta un día antes, y ella se lo llevó a su casa para cuidarlo.
Connor tenía momentos en que recordaba ciertas cosas, pero todo era en desorden, y no lograba tener su mente clara.
—Es una acusación muy grave. ¿No sabías nada de aquel negocio? —indagó.
Helena negó con la cabeza.
—Yo ya no era esposa de Edward, no tenía idea de lo que hacía en la empresa —declaró sollozando.
—Tranquila