—Desde el día que descubrí a mi exmarido con otra, decidí cambiar y no ser la misma tonta de antes, ningún hombre volverá a humillarme, ni maltratarme, y eso te incluye Gerald Lennox —expresó irguiendo su barbilla.
—¡No es cierto! —exclamó él—, estás obsesionada conmigo, por eso no te alejas de mi familia, y buscas pretextos para acercarte —expuso ladeando los labios.
—Lo que me faltaba —mencionó Myriam con indignación, colocó su mano en la cintura—, el único motivo para estar cerca de su fam