El día de la reunión con los empleados de la multinacional había llegado. Myriam revoloteaba de un lado a otro, ultimando detalles.
—Esa muchacha es un ángel —murmuró Helena conmovida, hacía mucho que no veía a los trabajadores de la empresa, su corazón se agitaba cada vez que uno de ellos la reconocía y la saludaba con entusiasmo.
—Myriam y Tony son lo mejor que nos ha pasado —dijo Anne—. Solo, mire el rostro de Gerald. —Señaló con su mano—. Hace tanto que no lo veía sonreír.
Helena obse