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—¡Rayos! —Me incorporo en la cama de un brinco, con los ojos bien abiertos y el corazón acelerado. Me froto los ojos con fuerza y doy palmaditas en mis mejillas, intentando despejar la niebla del sueño.
Suelto un bostezo mientras estiro mis extremidades, sintiendo una punzada de dolor en cada movimiento. ¿Por qué me duele el cuerpo como si me hubiera atropellado un auto? Además, tengo la sensación de haber dormido durante días. ¿Qué hora es? Debería estar preparándome para…
Un momento,