MASSIMO.
—¿Qué tenemos esta noche? —Le pregunto a Conte mientras entro a mi oficina en el casino
—tenemos tres salas reservadas esta noche—dice refiriéndose a las cuatro salas que utilizan jugadores expertos o con más dinero que habilidad en torneos. Normalmente era donde los políticos y los de dudosa reputación convivían. Y oye, no era mi problema. Mientras no afectara mi negocio. Ellos no me importaban
—Perfecto—Abro la portátil en mi escritorio y la enciendo sintiendo la mirada de Conte s