—Ya tengo lista la habitación—escucho la voz de Zaria, pero el dolor de cabeza no me deja abrir los ojos. Vladimir me lleva en brazos por la casa hasta nuestra habitación.
Este gruñe una respuesta que no logro entender. Estamos llegando del hospital donde me atendieron. Ahora habíamos regresado a casa después de pasar la noche en observación. luego de mi caída, no supe que paso hasta que desperté en la cama del hospital, junto a mí un Vladimir asustado por mi inconciencia.
Después de todo lo oc