—¡No voy a bajar así!—digo exasperada al día siguiente mientras me miro al espejo del baño—estoy calva y fea—digo gimoteando frustrada saliendo de la habitación.
Vladimir me mira con un atisbo de sonrisa en su rostro. Desde ayer se ha portado muy atento a mis necesidades y ahora me pide que baje a tomar algo con su tío y su esposa que están en casa desde ayer
—No estas calva y estas muy lejos de estar fea—alega poniéndose de pie—Solo te quitaron algo de cabello para poder tomar los puntos
—Tres