VLADIMIR
—Tu sonrisa de idiota me dice que todo está bien por allá—Víctor mi amigo e ingeniero naval me dice a través de nuestra video llamada
—Vete a la mierda—Respondo, pero me siento fantástico después de pasar tiempo con mi esposa. Me reclino en la silla de mi oficina en San Petersburgo y le doy una mirada de advertencia
—Está bien—responde Víctor— ¿Hace cuánto que la dejaste?
—Dos días— Respondo frunciendo el ceño—Y necesito terminar con esto e irme con ella—asiente
—Si me llamas, es porqu