—¿Segura que estás bien con que me vaya?— Vladimir me pregunta por quinta vez mientras prepara su maleta
No. Pero no quiero sonar infantil, así que asiento
—Sé que esto se escapa de tus manos y siento que tengas que lidiar con todo el desastre ocasionado por Andrea—estoy sentada en el borde de la cama observándolo.
No ha mencionado algo sobre mis palabras anoche en la recepción del desfile y no sé qué pensar
—Estaré aquí para la boda de tú amiga sin falta—promete y por primera vez no lo dice c