En mi silla disfrute de la magnífica puesta en escena. A mi lado observe a Vladimir interesado en lo que ocurría, aunque aparentara que no lo estaba disfrutando sabía que lo hacía y como no hacerlo, si era una de las mejores y más aplaudidas creaciones en el mundo de las artes histriónicas
Cuando se anunció el intermedio nos levantamos y junto a la señora Kollias fuimos al baño.
Allí me retoque el maquillaje y la señora Kollias hizo lo propio.
—¿Hace mucho que están casados tú y Vladimir? —me p