Me quedo paralizada luego de escuchar su confesión.
―¿En qué me has mentido? ―Pregunto―. Quiero escucharlo.
―Bianca…
―¡No más mentiras! ―Chillo al borde de las lágrimas.
―No soy un granjero pobre, creo que nunca lo fui, casi pierdo todo, una vez… hace un par de años atrás y fue cuando estaba necesitando completar el matrimonio impuesto por mi padre, mismo que rechazaste cruelmente ―manifiesta.
―Yo no rechacé ese matrimonio, nunca supe de eso, hasta ahora. Fue mi madrastra la que lo hizo.
En su r