Regresamos a la granja, dejo mi cartera en el sillón. El viaje fue silencioso, frío y distante. Él realmente volvió a ser el mismo y es algo que tengo que aceptar y olvidarme de lo que sucedió en Hawái, en esa habitación con nosotros dos y el deseo.
―¿Tienes hambre? Puedo intentar pedir algo de…
―No, iré a dormir ―Le corto volviendo a tomar mi cartera y sigo mi camino hacia la escalera. Adriano deja las maletas en la entrada siento su mirada clavada en mi espalda. Pero aún no estoy lista para se