—¿Sabes qué? ¡Vamos por algo de comer! —lo anima ella radiante de felicidad todavía por el beso que habían tenido.
—¿Qué tienes en mente? —le pregunta él con una mirada llena de complicidad.
—¿Qué tal te parecen unas hamburguesas grasientas?
—No he comido comida chatarra en mucho tiempo, así que… ¡Vámonos!
Ambos pasan por un restaurante y toman la comida. Las miradas de complicidad no paran entre ellos, a pesar de ello, Stella no puede evitar sentirse un poco tímida.
El beso que compartieron en