Verdades en la cara

Lyla

Cuando aterrizamos, no hay nadie esperando, nada más que un taxi que solicité. Necesito llegar rápido, estuve esas 9 horas de vuelo en total ansiedad.

Aún no hay respuesta de mi padre, pero sé, que él es un hombre fuerte, terco. Cuando doy la dirección de la clínica, los nervios se acentúan más en la boca del estómago. ¡Dios! Tenía mucho que no me sentía así.

20 minutos después me dejan en la clínica, mis tacones casi no me dejan correr, así como la maleta, pero me las arreglo. Llegó al
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