Lyla
Ya me siento tranquila, cuando veo a mi padre en la cama reposando. Aunque prácticamente está obligado, porque si fuera por él, se fuera a las empresas a trabajar.
—No pienso quedarme acá y dejar a la empresa a la deriva.
Ruedo los ojos con su terquedad, y como ya lo conozco, tengo la solución.
—he aprendido casi todo de la empresa de Emilio, yo me puedo encargar por estás tres semanas que tendrás de reposo— cuando veo que va a refutar, continúo —y no digas que no, porque de aquí no sa