Hanna despertó, llevó la mirada a su alrededor dándose cuenta que lo que había vivido el día de ayer no se trataba de un sueño, aún continuaba en aquella prisión, se levantó y acomodó la cama, al salir de la habitación se dirigió hacia la sala, allí se encontraban otras mujeres.
—Buen día —saludo Hanna, aquellas mujeres correspondieron a su saludo.
Al instante colocaron el desayuno de Hanna sobre la mesa, ella quedó sorprendida al observar tal delicia frente a ella.
—Coma tranquila, aquí todo