Valentino disfrutaba tener el control, ejercía fuerza sobre el cabello de Hanna ya que disfrutaba ver su cara de sufrimiento, causarle dolor a aquella mujer se había convertido en su mejor pasatiempo.
—Cuando regrese Enzo tendrá mucho de que hablar, dile que pronto estaré de regreso y haré que su miserable vida terminé lo más antes posible —Hanna colocó las manos sobre su brazo para tratar de liberarse, pero claramente no lo podía conseguir.
—Señor ya tenemos las bolsas con las piedras preciosa