Enzo fue directo hasta donde se encontraba Emilio, con aquella mirada desafiante le dejaba claro que necesitaba escuchar la verdad.
—¿Qué sucedió, dónde está Dante? —preguntó Enzo con su voz ronca y desafinada.
—Señor, lamento mucho lo que está sucediendo, sabes perfectamente que te protejo con todas mis fuerzas al igual que a tu esposa y a tus hijos, pero en el instante en el que sucedió todo no me encontraba en casa, la mayoría de hombres que cuidaban la casa no estaban —al escuchar su respu