Tres semanas más tarde.
Hanna se encuentra sentada en la silla de ruedas con la mirada triste y vacía, la cual permanece fija en aquel enorme ventanal, ya no es la misma mujer de antes, hay un vacío enorme en su interior, un vacío que nada ni nadie podrá llenar.
Luego de que el personal médico hizo hasta lo imposible para salvar la vida de Hanna la primera noticia que recibió al despertar era que debían sacar el bebé de su vientre ya que había perdido la vida debido a los fuertes golpes.
Hanna