Una vez que Hanna ingresó las esposas fueron retiradas, ella giró su cuerpo yendo directo a una pequeña cama que se encontraba desocupada, las mujeres que se encontraban compartiendo la celda con ella no esperaron que llegara el día siguiente para darle la bienvenida.
—Hola preciosa, nos han informado que acabó con la vida de su esposo, aquí a las ratas como usted le damos un trato especial, espero que le quede claro lo que en este lugar le sucede a las personas como usted —habló una de ellas