Hermes y Selene subieron al coche del joven.- Agárrate fuerte- Exclamó encendiendo el coche.
Selene se puso el cinturón de seguridad y se aferró a su asiento con fuerza. Hermes pisó a fondo el acelerador de 0 a 100 en la ruta, seguidos de cerca de la patrulla policial que estaban siendo guiados hasta la casa de Agatha con las sirenas encendidas.
Llegaron en tiempo récord y la azabache entró a la casa de un portazo. En segundos recorrió el pequeño apartamento, dándose cuenta de que sus niños re