-Vamos ¡Entra!- susurró Hera tomando con fuerza del brazo a una joven enfermera que temblaba de miedo porque su jefe de repente la había sacado de la clínica sin ninguna explicación y ahora estaba en un hotel prestigioso que jamás pensó que pisaría.
-P-Permiso- dijo adentrándose a la habitación con su maletín médico entre sus manos.
-Vamos apresúrate- exclamó empujándola hacia hacia el cuerpo inconsciente de Hermes.
La joven miró asustada al muchacho dormido. Su pecho subía y bajaba con t