Capítulo 54. Un rayo de esperanza.
Días después, en la habitación del hospital, un rayo de luz se colaba a través de las cortinas e iluminaba el rostro pálido de Ethan. Con un esfuerzo titánico, logró abrir los ojos y la enfermera, al notar el cambio, corrió a llamar a los médicos. En cuestión de minutos, el doctor Johnson y el doctor Müller, que había viajado desde Suiza, entraron en la habitación con gesto serio pero esperanzado.
—Ethan, ¿puedes oírnos? —preguntó el doctor Johnson, acercándose a la cama con un tono suave, casi