En este momento, me encuentro en el departamento de Rodrigo, sentada en su regazo, mientras mis labios se entrelazan con los suyos. Hace dos horas que no nos hemos separado. La atmósfera está cargada de pasión y deseo.
—No me dirás tu plan —le pregunto, dejando que mis labios recorran su cuello y mordiendo suavemente su piel mientras mi mano baja hacia su entrepierna.
Él ríe con una sonrisa traviesa.
—No, solo confía en mí, celosa.
—Seguro que no me dirás —insisto, intensificando mis caricias.