Tarde de lluvia.
— Raúl se tuvo que ir solo por ese pasaporte —dijo mamá con un tono cansado.
— Ya no quiero hablar de eso, mamá —contesté, visiblemente molesta.
— Cenamos pizza así te animas un poquito, mi amor —sugirió mamá con una sonrisa.
Asentí con la cabeza.
— Amor, ya que no iremos de viaje, iré a pasar el día con tu tía que está en la ciudad. ¿Vienes? —propuso ella.
— No, mamá, yo me quedo con los gemelos. Mejor ve tú y que te lleve el chofer —respondí, sin ganas de moverme.
— Sí, amor, mañana voy —conf