Luciana se despertó antes de que el sol asomara por el horizonte. El día que había esperado con tanta emoción finalmente había llegado: su primer día en la oficina de la naviera de los Montalban. Mientras permanecía en la cama, sintió cómo los nervios y la emoción competían por dominar sus pensamientos. No era cualquier pasantía; era una oportunidad en la empresa más importante de la familia de su padrino, y sabía que debía estar a la altura.
Después de una ducha rápida, se plantó frente al esp