La furia de Camilo.
Luciana no podía dejar de llorar, aferrada a su madre mientras las lágrimas seguían cayendo. El peso de la culpa la aplastaba, le dolía profundamente haber lastimado a Santiago, pero lo que más le destrozaba el corazón eran las palabras de Christhopher cuando le confesó que no la amaba, que solo había sido deseo. En el fondo, siempre lo había sabido, pero escucharlo de sus labios la había destruido.
—Tranquila, mi amor... —Ximena intentaba consolarla, acariciando su cabello con ternura—. Todo