Christopher y Santiago estaban sentados en la sala del tribunal, observando atentamente a los acusados. El ambiente era tenso, los murmullos en la sala se extinguían cuando el juez comenzaba a hablar. Los dos, junto a su padre, Rodrigo, sabían que finalmente el juicio contra Raúl, el hombre conocido como "El Halcón", y Matt, el cómplice en sus crímenes, estaba alcanzando su clímax. Las pruebas eran abrumadoras y los recuerdos de las atrocidades cometidas por estos hombres pesaban sobre todos el