59. Anastasia no es una princesa
—Entiendo —respondió el rey, con un tono aún grave—. Dime, ¿de qué error hablas?
Rhys miró por la ventana. Estaba oscureciendo, pero aun así pudo distinguir la silueta esbelta que caminaba por la orilla del mar. Anastasia había salido unos minutos después de que Rhys se colocara frente a la ventana.
Una sensación de preocupación lo invadió cuando la vio allí afuera, con el viento fresco y la brisa marina golpeando sus pies. Temía que se resfriara.
El príncipe había estado cuidando mucho de ella