31. Desmayo
Rhys llegó justo a tiempo para que su esposa no cayera y se golpeara la cabeza en el suelo. Rápidamente se agachó y la tomo en el aire para sostenerla en sus brazos. Un gesto de preocupación se marcó en el rostro del príncipe.
—Anastasia —la llamó, esperando a que ella reaccionará, sus ojos estaban cerrados.
El príncipe se alarmó cuando ella no mostró señales de que estuviera bien. La cargo en sus brazos y se dirigió con pasos apresurados hacia las escaleras. Su escolta lo vio a cierta distanci