Raptada.
En el pasado, los fines de semana solía dormir hasta muy tarde, eran los únicos días en los cuales podía descansar, sin embargo, desde que aquella hermosa bebé llegó a mi vida, no puedo dormir más de las 8am.
Siento esas manitos caer sobre mi rostro, acaricia mi piel con esas suaves palmas, al abrir mis ojos me encuentro con los de ella, son tan verdes y redondos como los de su padre.
—Mami ¿Estás enferma?
—No estoy enferma. Solo estoy cansada, pero una gatita traviesa no me deja dormir —la