—Bien, Alexa, recuéstate en la camilla —pidió amablemente Andriu.
Pasó de un lado a otro el monitor fetal Doppler; al no sentir y no escuchar algún mínimo latido de un corazón, frunció el ceño.
—Haremos una prueba de embarazo.
—¿Por qué? El ultrasonido no basta para descubrir si hay un bebé dentro.
—Sí, pero no escucho nada. Lo mejor es hacer una prueba de sangre.
Después de eso, se dirigieron al laboratorio, donde Andriu le dio la orden a Mikel de que tome las pruebas de sangre. En la sala de