El sonido de las máquinas era agotador, ese “bip” incesante y ese sonido de aire salido de la máquina de oxígeno podría ser la pesadilla para cualquier persona.
En aquella cómoda cama de hospital un hombre movía su mano ligeramente intentando descubrir donde se encontraba, sus ojos se mantenían cerrados, pero su mano luchaba por hacerlo sentir “vivo”. Su cabeza martilleaba y todo su cuerpo parecía estar entumecido. ¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Un día o dos? Su mente había perdido la noción de