No podía haber una sonrisa más brillante que la de Rebecca.
Estaba realmente contenta por lo acontecido y esperaba de forma ferviente poder pasar al segundo nivel sin ser descalificada. Aleksander se notaba inquieto, mirando de vez en cuando a Camille y a Clement con unos ojos inquisidores que Rebecca intentó de quitar con una sonrisa haciendo que el italiano también dibujara una en su rostro.
—La energía nos ha dado un enorme susto. ¿No lo crees?
—Así ha sido. Solo un susto que tuvo solución