Elisa comía tranquilamente, ajena a la llegada de Zachary, como si no le importara en absoluto.
En ese momento, mientras su madre la miraba, ella también levantó la vista hacia su madre y dijo: —Mamá, ¿por qué me miras así? Quien ha llegado es el yerno de tu hermana, no tu yerno. Tu yerno aún está sin definirse, tendrás que mantenerme por varios años más.
—Si no quieres casarte, mamá puedo mantenerte toda la vida.
—Ni pensarlo, ya tengo veintisiete años, redondeando ya casi tengo treinta. Me pre