Sonny se resistió y bajó de la cama él solo, llorando y buscando a su madre por toda la casa. No encontró a su madre en ninguna parte y su llanto se intensificó.
—Sonny, ¿quieres un dulce? No llores, te doy uno.
Duncan intentó tranquilizarlo.
—No quiero un dulce, quiero a mamá...
—¿Y si te llevo a comprar un molinillo de viento? ¿Te parece bien?
—No quiero un molinillo, solo quiero a mamá...
El llanto de Sonny se intensificó.
No importaba cuánto intentaba Duncan consolarlo, no podía hacerlo para