Elisa Stone manejaba a toda velocidad. Aunque al principio solo iba detrás del convoy de Remy, de pronto pisó el acelerador con fuerza y los adelantó en cuestión de segundos.
Sin embargo, no habían pasado ni dos minutos cuando su coche empezó a fallar.
Resultó que uno de los neumáticos estaba perdiendo aire. Tuvo que orillarse de inmediato y bajarse a revisar.
¿Por qué, de repente, se estaba desinflando?
Justo cuando se asomaba del coche, Remy —a quien había dejado atrás hacía un momento— la rec