Hank ya se había acostado con Jessica, y Liberty los había sorprendido en pleno acto. Conociendo la personalidad de esta última, era evidente que no iba a quedarse callada ni hacer como si nada.
Notando que su hijo insistía en divorciarse, la señora Brown le dijo: —Hank, desde que te casaste con Liberty, el que trabaja y pone el dinero eres tú. Ella no ha ganado ni un centavo. Si de verdad se van a divorciar, vayan al registro civil, firman los papeles y que agarre sus cosas y se largue.
—Y que