—Así es, abuelo Loyal, que esperemos un día o dos más. ¿Qué te parece si le llevamos a usted a dar un paseo?
Charles estaba de acuerdo de las palabras de su madre.
Incluso Águila intervino, —Abuelo Loyal, la tía Audrey tiene razón. Ya hemos esperado décadas, un día o dos más no importan. Su salud es lo primero. Creo que Camelia llegará esta noche.
—Desde que tuvo al bebé, no ha pasado un solo día sin querer salir de casa. Está harta de los llantos de su hijo.
Águila se rió entre dientes y dijo,