—No, mamá, estoy bien.
La familia de Zachary la preciaba con exageración, pero demostraba que se preocupaba por ella tanto como por su hijo.
—Qué bueno. Tengo miedo de saber algo malo que te pasa ahora.
Tania dejó de estar tan nerviosa y dijo, —La nuera de una amiga mía también estaba embarazada, pero en la semana veinte de embarazo, anteayer, el feto murió. Estaba destrozada, era un varón formado y no sabía por qué se había muerto.
—Uf, basta de eso. Seren, estarás sana y tendrás un bebé sano.