Sin decir ni una palabra, Catalina le dio una bofetada con toda la fuerza.
La bofetada dejó marcadas huellas dactilares en la cara de Giselle.
De la comisura de los labios de Giselle rezumaba sangre.
Catalina no creyó que fuera suficiente y cogió su bolso dándole golpes y llamándola puta.
Giselle no cedió y se peleó con Catalina.
Era domingo por la noche, todos los habitantes estaban en casa y las dos hacían tanto ruido que todos salieron a ver qué estaba pasando.
No se atrevieron a acercarse pa