También podría ser que Giselle dejara las ventanas abiertas y las cortinas echadas a propósito para que la vieran.
No tenía sentido esconderse, quería que todo el mundo lo supiera, eso sería una venganza para la familia Fisher.
—Mamá, ¿por qué no comes? Yo tampoco he comido, ¿quieres que vayamos a cenar juntas?
Chloe se sentó frente a su madre. Acordándose del espino caramelizado en la mano, se levantó de nuevo y se lo dio a su madre, diciéndole: —Mamá, tienes que probar esto.
—Sólo compré un al