Eso era porque Luna llevaba más de veinte años acostumbrada a vestirse como un hombre y a tener el carácter masculino.
Gonzalo entendió a Chloe, sonrió y le dijo: —Te acompañaré de compras entonces, cargaré tus cosas y así no tendrás que sufrir cansancio.
Chloe le miró y sonrió mientras respondía: —Genial, pero mañana me gustaría invitar a Liberty a salir.
—Su hijo viene a pasar el fin de semana con ella, he conocido al niño, es mono y me encanta.
—Soy de la misma generación que la madre de Libe