Isabela rechazó amablemente a Maya, diciendo: —Tengo que tomar medicación todos los días, no puedo beber alcohol y tengo que ser muy cuidadosa con mi dieta.
—Lo siento, no lo sé —Maya se disculpó enseguida .—Me lo beberé yo.
—Maya, ¿por qué tienes que complacer a una mujer tan hipócrita?
Llegó la voz agria de Bella.
No podía reprimir sus celos de Isabela. Al ver a Maya e Isabela sentadas juntas charlando y comiendo, se acercó con una copa de vino tinto y oyó la conversación entre las dos.
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