—¡Tía! ¡Tío Duncan!
Sonny salió.
Vio de lejos a Serenity y Duncan e inmediatamente se soltó de la mano de la profesora y corrió hacia ellos tan rápido como pudo con su pequeña mochila a la espalda.
La profesora se sobresaltó y se apresuró a acelerar el paso para perseguirle.
—Sonny, cuidado, no corras tanto.
Serenity se adelantó unos pasos y le gritó.
En un abrir y cerrar de ojos, Sonny ya había corrido delante de Serenity.
Serenity se arrodilló y lo levantó, pero él rápidamente forcejeó para ba