Dalia sonrió y dijo: —Lo has adivinado, mi cuñada y yo estamos muy apegadas, mis suegros y mi marido están ocupados con sus negocios, así que naturalmente yo me encargo de cuidar a mi cuñada cuando estoy libre en casa. Yo soy la persona a la que más le gusta pegarse, y está más unida a mí que a su mamá.
—Por eso quiere que yo la lleve al jardín de infancia todos los días, y no quiere que la recoja el chófer o la niñera.
Dalia descubrió que cada vez se le daba mejor inventar historias.
De todos m