Alejandro le dijo: —Si te gustan las flores, te las daré todos los días. O, ahora volveremos al club a recoger el ramo de flores.
Quiana dijo: —Volvamos a recogerlas. No me mandes flores todos los días, darme una sorpresa de vez en cuando estará bien, perderé la frescura si recibo flores todos los días.
—Vale.
Él le envió flores, pero ella pensó en pasteles de flores.
Alejandro temía que si le enviaba un ramo de flores todos los días, ella pensaría en pasteles de flores en lugar de en lo mucho q