—Eneko, si hay algo que necesites que haga por ti en el futuro, no dudes en decírmelo, puedo hacer lo que otros hagan por ti.
Eneko deseó muchísimo que hubiera un hueco bajo sus pies en el que pudiera meterse y esconderse.
Todo lo que decía Kevin le sonaba muy incómodo pero tuvo que devolverle la sonrisa.
—Caballeros, por favor, id allí a adularos y no me molestéis con mi trabajo.
Luna no iba a intervenir en las interacciones de su hermano con Kevin, dejó su taza de café e iba a empezar su traba