Liberty no sabía qué responder, abrazando en silencio a Duncan.
Después de unos instantes, Duncan la apartó ligeramente y le dijo con cariño: —Deberías volver a acostarte, es tarde, buenas noches.
—Y tú también.
Después de que ambos se dieran las buenas noches, Liberty salió de la habitación de Duncan. Duncan la acompañó y la vio entrar en la habitación vecina.
La noche pasó en paz.
Al día siguiente, Duncan se fue del Viva Hotel en su coche después del desayuno, acompañado por Liberty.
Liberty n