Eneko se alejó riéndose, no tardó mucho en volver, se acercó a Kevin y le preguntó con cautela: —No lo contarás a mis padres, ¿verdad?
—No hablaré de ti delante de tus padres si no hablas mal de mí con Luna.
Ambos conocían las debilidades del otro.
Kevin temía que Luna se enfadara, mientras que Eneko temía que sus padres la apresuraran a casarse. Aunque no lo hicieran y sólo regañaran a Eneko, no se sentiría bien.
Ahora, a los ojos de sus padres, Kevin era el mejor, mejor que su propio hijo.
Ene